Peticiones directivas: ¿Quién mandará a nuestros pupilos?

Cuando el barco azul carece de un capitán, cuando jugadores sin personalidad o liderazgo vagan, es cuando la comarca directiva hace señas que nuevos aires vienen, pero de donde o cuando, esa es la pregunta. Las noticias no ahogan la rabia, el hincha azul clama por contrataciones ahora ya.

Un sin sabores, un trago más que amargo, un plato vomitivo que no sirvió de mucho. La U hizo, como ya es costumbre, otro año deportivamente para el olvido, con situaciones que caminaron por la cornisa del descenso, eventos que enfurecieron a sus hinchas, cuerpo técnico y dirigentes que aparecían en ocasiones, o peor aún, no poder hallar un recinto deportivo, porque los delegados presidenciales, ni tontos ni perezosos, no hacían la pega. Y el recuerdo de la B apareció muchas veces, frente a sus ojos, en el recuerdo más profundo, donde la algarabía o éxtasis por ganar un duelo, no bastaban para afrontar un campeonato de la peor forma posible. La salvación llegó justo a tiempo, con sacrificados y desaparecidos, entrenadores saliendo y jugadores huyendo, pero con apariciones clave en esos momentos.

Ahora, finalizada la competencia más importante del país, no pudimos tampoco conseguir un logro que se nos dio en bandeja de plata, inmejorable chance para despedirnos bien, pero hasta eso hicimos mal, porque no jugamos a nada, pero lo que es nada. Como cuando intentas ofrecer tus servicios a una empresa, garantizando un espectáculo de primer nivel, provocando emociones y cánticos por casi dos horas. Bueno, eso no pasó. Y peor aún, quien nos eliminó, ganó nada en el torneo, con un DT echado, y una furia roja que más era llanto. Así de malo fue el 2022 de la U, tanto que no vale la pena recordarlo, pero alguien lo hace. Lo hago para que nunca más olviden que esta pesadilla aún ronda en los pasillos, canchas, baños y oficinas del CDA, lugar donde nada es imposible, y todo puede pasar. Vaya horror.

Pues bien, la época de humos, ventas, fichajes y contrataciones ha iniciado. Y en esto, la U es buena para jugar a la especulación, una que nos tiene más que acostumbrados, pues el valor de mercado hace que tiren los dados y consulten las redes sociales si el fichaje que viene es bueno o malo, o rinde bien con este DT y no otro, o si hay plata en las arcas azules. Pongámosle más pimienta al asunto: ¿Quién compró la U, quién fue la mente maestra en traer a los entrenadores Escobar y López, porque Osorio no se fue, Aránguiz violento? En fin, muchas cosas nos traerán Noviembre y Diciembre, meses donde las transferencias dan un síntoma claro: Ansiedad, quietud o achuntarle. La puntería de los ojeadores no es de las mejores, pero más efectiva que Ronnie Fernández, que no vio ninguna este semestre, así como Ignacio Tapia, el mejor estafador de la octava región, y que decir de los fantasmas juveniles que por ahí deambulan, recogiendo pasto como opción de vida, masticando polvo para ver si pueden jugar, o tomando el control de sus vidas mediante un pase sin horizonte.

Acercándonos al meollo del texto: Juan Pablo Gómez llegó a la U, lateral de gran proyección, proveniente de Curicó Unido, una de las sorpresas del torneo. Andía, de físico diminuto, va a tener dura pelea por su banda, eso si es que él o Navarrete se van. El shelo Morales tendrá que fortalecerse, pues dicen que Ronald de la Fuente se lo va a quitar. El mediocampo, un timbre al azar: Marcelo Díaz, Federico Mateos, hasta Lorenzo Reyes. El sonido no significa que el río piedras trae, sino que algún pez ha emitido bullicios para ahuyentar rumores. El ataque, un pecado capital: O contratamos bien (ahora sí, bien) o fracasaremos como tal, porque no creo que Palacios sea la salvación. Yo la sigo esperando, no sé el resto que piensa.

¿Y el estratega? Bueno, la incerteza hecha carne, para servirla cuando gustes. Soso, Russo, Larcamón, Jémez, Jaime García, un tal “Zielinski” (nunca fue), Lasarte, Beccacece y un largo etcétera de nombres. Podríamos ahumar una vaca entera, toda una semana, con los humos del CDA. La U es una pantalla perfecta para que Carlos Pinto nos diga que pasará la próxima semana, o el mes entrante. Así con las peticiones directivas ¿Quién dirigirá a estos niños? Nadie sabe con certeza aún. Desde mi posición, creo que Mariano Soso asumirá la banca, pero la U espera que alguna oferta les interese, algún experto en tácticas y mejorador de la psicología inversa ayude a estos profesionales, aunque la plata “escasee”. Hay plata, delo por hecho camarada, pero quizás los accionistas quieren resultados, porque sangre ya hay. Cecilia Pérez, Clark, Mayo y compañía viajan, se mueven, andan en tren buscando a quien salve al bulla, mejor aún si logran campeonar. Lo cierto es, que está difícil la cosa. Dudas por montón, flaquezas por el hilo conductor del mayor problema que aflige al hincha, al preparados físico, al auxiliar de aseo y más ¿Quién dirigirá a la U, y hasta cuando durará?

Sé el primero en comentar

Deja un comentario