Algo que nunca debió pasar

Una jornada triste vivió el fútbol chileno y particularmente el cuadro mágico, debido a los incidentes ocurridos en Valparaíso y la poca empatía cruzada.

El duelo entre Universidad de Católica y la U, era un duelo distinto, primera vez que se jugaba en el Estadio Elía Figueroa, en un principio los cruzados tenían prohibición de que sus hinchas estuviesen presentes en la gradas, pero la segunda sala del tribunal de la ANFP permitió que los hinchas pudiesen estar presentes.

El ambiente era como el del cualquier partido, incluso, tras salir los equipos a la cancha, ya ocurría algo llamativo, el locutor del estadio pidió un minuto de silencio por el fallecido Andrés Prieto y la barra cruzada, no respetó el homenaje a su histórico jugador y entrenador.

Comenzó el partido, arbitrado por el excadete cruzado Felipe González y con ello las anomalías, un tiro de esquina que nunca existió a favor de los de la Franja y tras ello, el juez de la brega inventa un supuesto penal, mano dentro del área de Felipe Seymour, que el mismo capitán azul reclamó a más no poder, pero González determinó la falta penal.

Fernando Zampedri patea el penal y a pesar de que Martín Parra, golero azul le adivina el lado, no fue suficiente y es gol de Católica, se desata la alegría de los forofos precordilleranos, tronadores en todo el sector sur con los pocos hinchas presentes.

Pero algunos de ellos fueron lanzados a la cancha y cayeron al lado de Martín Parra, lo que recordamos nosotros es ver caer algo luminoso, que estalla y luego el humo, tras esto, el portero cae en el césped del Elías Figueroa, de inmmediato jugadores y cuerpo técnico se acercaron a auxiliar al golero.

Por su parte los jugadores de Católica no creían lo que sucedía, a tal punto que Mauricio Isla, se olvidó que en algún momento profesaba amor por nuestros colores y dijo muy suelto de cuerpo: “Cagones culiaos, vuelvan a jugar». (sic), lo cual provocó la furia de Pablo Aránguiz.

Los jugadores azules determinaron volver a camarínes, no se podía jugar en estas condiciones, los árbitros del partido decidieron lo mismo, mientras que los jugadores de Católica seguían en la cancha y a los minutos igual ingresaron a su camarín.

Primero se suspendía parcialmente el partido y con el pasar de los minutos, la desición era total: No se jugaba más el duelo. Todo era un caos en la zona mixta y camarínes del estadio.

Martín Parra era trasladado a la capital con el diágnostico de un trauma acústico agudo.

La policía uniformada detuvo a dos personas en el sector de la barra de Universidad Católica, uno de ellos está identificado como quién activo los fuegos artificiales y el otro portaba una mochila llena de bengalas.

Jornada para triste y para el olvido.

Sé el primero en comentar

Deja un comentario