Dirección charrúa: López y un equipo que debe encontrar

El gallinero se empieza a mezclar, soplan vientos de cambios, y un nuevo hombre, galán, aterriza en el CDA. De sangre charrúa y aires italianos, un nuevo DT toma mando del equipo.

La U está pasando un momento muy complicado, elevado por los récords negativos que se acumulan en la repisa como cuando compras libros sin leer. Te sientas, miras el horizonte, y piensas ¿Qué hemos hecho? Tantas manos que circulan, las oficinas hablan, los teléfonos suenan, los periodistas susurran y el ambiente huele a quemado, o ahumado según se vea. Hay incertidumbre, hay flaquezas, hay de todo, pero lo que si es claro es la comprensión de que la escuadra laica vuelve a vivir episodios negros en la previa de una segunda rueda, un torneo que, con estos equipos, no se hace esquivo afrontar la realidad. Otro año peleando el descenso, otro año que estamos ad portas de una copa, y así el sinfín de sueños líricos.

Diego López tomará el timón del barco, uno a la deriva (cuando no) que ahora tiene una increíble deuda: Ganar de visita. Tal parece que viajar para los azules no es algo grato, se ve una herida que se abre cada vez que suena el pitazo final, los hinchas cabizbajos se retiran, y el punto de prensa es digno de chistes o ponerse rojo de la vergüenza. La venganza no es el camino, sino la concentración; La furia no es la clave, sino ser incisivos. El temple de acero debe ser puesto en identidad, en la camiseta, en la cara de aquellos que mueven la pelotita. Desde el guardameta hasta el goleador, pasando por la cantera, el staff y el mismo DT ¿Se podrá lograr la hazaña de cambiar el chip, retomaremos la senda victoriosa? Ya lo veremos.

Se vendrán refuerzos, llegarán líderes o habrá que crearlos, el dinero está pero tampoco es una millonada, eso sólo López lo sabrá. Veremos nuevas estrategias, un trato amistoso, un intento de levantar muertos o convencer a los no creyentes, revalorizar a los vapuleados, diseñar camarín a prueba de balas o entrar con garras afiladas en cada duelo. ¿Será el fin de la película de terror de la U, o viviremos en una eterna pesadilla en un bucle oscuro?

Los leones están descansando, pasando las penas o las alegrías, celebrando con mesura, viviendo el día a día como si no existiese un mañana, pensando en el superclásico. Entonces, veremos a jugadores sacrificados, a un entrenador enérgico y a una hinchada en su salsa. La verdad saldrá a la luz a finales de mes, lo cual, confío, será algo diferente a lo ya visto. Lo más importante es tener paz, dormir tranquilo, sonreír y ver nuevos triunfos de la U.

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