Fin al maleficio: La U rompió con 23 años, un plan y una lección a la autoridad

Fotografía: Juan José Molina

El 10 de Marzo de 2024 será recordado por los hinchas azules como el fin al sortilegio que tenía en el Monumental. Pero más allá del triunfo, la U ejecutó un plan perfecto, el que incluyó un golpe moral y una lección de autoridad a prensa, delegados, y a fanáticos albos.

Cuesta todavía recuperarse de lo vivido aquella tarde del 10 de Marzo, un año donde la U iniciaba un nuevo proceso deportivo, con nuevas caras en el plantel, regresos históricos, canteranos, y un DT que bien inició la pretemporada ya estaba dando que hablar. Si bien las cosas apuntaban a un gran cambio en el equipo, muchas de las incorporaciones no eran la gran novedad, algunos jugadores que habían estado en los Panamericanos 2023 y otros de equipos que habían derrotado a la U el año pasado. El DT, flamante campeón con Huachipato, quería mostrar su insignia, y los novatos mostrar sus credenciales para poder conseguir un puesto de titular. Algunos se quedaron, otros a préstamo.

Llegaron los amistosos y la U lograba victorias importantes pero que demostraban el sello de Gustavo en la cancha. Más allá de la derrota ante Coquimbo, contra la UC impuso pergaminos de ganador y que la U sería protagonista. Y así entonces iniciaba el campeonato, con una noticia a mal traer ya que el duelo ante Cobresal por la primera fecha se suspendía de la forma más absurda, generado por un puñado de tontitos de la hinchada colo colina que rompieron rejas y cosas, y quemando parte del memorial en el estadio Nacional. Se aplicó el registro nacional de hinchas (RNH) para deleite de las autoridades, pero el hincha azul cumplió y el león con toda su tropa acompañó al equipo en la sufrida victoria ande Audax Italiano. Luego, toco viajar al norte y jugar el lunes post trabajo frente a Copiapó, equipo que se salvó con lo justo el año pasado. Una dubitativa U en el comienzo, que al final acabó en victoria cómoda por tres goles a uno. La emoción azul hacía ver algo de esperanza en los rostros azules, que veían en el superclásico una oportunidad para por fin acabar con la mala racha que arrastraba el equipo en el recinto de Macul, con miles de hinchas rivales puteando y alentando.

Y llegó el superclásico, no sin antes empezar a vislumbrar los nervios en la fanaticada azul, como es la costumbre, con vigilias, instancias de reunión, juntas, peregrinaje, y un largo etcétera. Esta vez la historia sería sin hinchada visitante. No obstante, las cosas como son: El viernes, desordenes y caos producto del arengazo de la garra blanca, y la famosa imagen del microbús tomado paseándose al frente de La Moneda, mientras el banderazo en el CDA no era aprobado por el edil de La Cisterna, con buen criterio. Aun así, el sábado los hinchas y familias azules se reunieron en el hotel donde se hospedó el romántico viajero, con un fervoroso apoyo y aguante de cara al clásico del domingo. Eso si, la jornada terminaría mal, ya que el actuar de carabineros provocó que hinchas se ofuscaran y las emprendieran contra el comercio, señaléticas y otros bienes. Mucho castigo para lo que hasta ese momento era una fiesta. Un domingo que asustaba a vecinos del Monumental y autoridades locales, pero que gracias a una gestión en seguridad (no creo) no produjo incidentes en la previa del partido.

Llegó la hora, 17:55, equipos a la cancha, bienvenida a Colo Colo y Marcelo Díaz hacía la primera avivada, entrando junto con el rival para evitar el bullicioso silbido de la Garra Blanca y los miles de fanáticos del popular. ¿Estamos listos? Decía José Cabero, el réferi del encuentro. 18:00, pito a la boca e iniciamos. Vamos: Comienza a rodar la pelotita en el gramado de Macul. Primeros instantes y la U que remataba dos veces al arco de Cortés, sin hacer daño. Minutos después, la polémica del partido (dentro de otras): Hormazábal terminaba en el piso y con sangre en las narices luego de un golpe de Falcón para quitárselo de encima. El VAR fue a chequear, pero nada, siga. Minutos después, en un tiro libre centrado al área, Zaldivia se quejaba de un golpe en el oído, cortesía de Saldivia, el mejor central de Colo Colo hoy. De manual lo que hizo el zaguero charrúa, pero nada que reclamar. El partido se ponía duro, y Leandro ya empezaba a calentar a Vidal y compañía, donde el volante nacional tuvo un inicio seguro, entregando balones con peligro, pero los azules contenían bien esa amenaza alba, que no sorprendería en ningún momento del primer tiempo. El plan de la U, perfecto.

Minuto 28 y un silencio enmudecía el Monumental: Maximiliano Guerrero, un destacado, juega por la izquierda, espera la llegada de Fabián, quien a su vez asiste a un resistido Ojeda, quien manda un balón al corazón del área, e Israel Poblete con envión que se anticipa, pivotea el balón son sutileza y este, en continuidad, impacta en el hombro de Alan Saldivia, afectando la trayectoria y metiéndose en el arco ante la mirada de Cortés quién no supo cómo reaccionar. Gol de la U y millones de hinchas gritaban el gol azul, sorprendiendo a varios. La hinchada alba cantaba, pero nada haría cambiar lo que fue ese tanto, un tanto que marcaría un precedente en la moderna historia azul en ese recinto.

Pasaron los minutos y finalizaba el primer tiempo, donde el cuadro laico dominaba en una primera mitad a un plantel local retorcido, dolorido, que no sabía porque no funcionaba su táctica, Zavala y Palacios buscaban respuestas, Gil incrédulo, Vidal pidiendo calma, mientras los albos no lo creían. Años en que la U no se iba al descanso sin estar en ventaja, donde el ritmo había sido una constante, marcando a jugadores clave, anticipándose a cada pelota, con Zaldivia dando órdenes, Marcelo Díaz ordenando el medio y distribuyendo balones, mientras Palacios y Leandro intentaban dañar más el arco de los blancos, cosa que sólo Poblete había conseguido. Tensión en el ambiente, mientras en lo alto Esteban Paredes no lo podía creer, y uno tumulto que dejaba una agresión a un niño de 12 años en tribunas. Se venía el segundo tiempo y, para muchos (incluido yo), un temor de los mil demonios.

19:05, iniciaba el segundo tiempo. La U nuevamente marcando pauta, pero ahora más contenida, ya que el rival, obvio, se volcaría en ataque. La U intentando salir por las bandas, el punto débil de los colo colinos. Fue ahí donde Álvarez comete, a priori, un error clave: Sacar a Guerrero y al Chorri por los ingresos de Assadi y Pons. ¿Por qué un error dirá usted? Porque con eso la cancha cambio de protagonista, y le dábamos exclusivo control a los de Almirón. Ahora si había que ponerse a rezar, no era el momento y dábamos la invitación a Colo Colo de atacarnos. El león tenía que rugir para evitar caer en desgracia, minimizar la confrontación y salir como dominador, pero quien dominaba eran los de blanco. Bolados recuperaba balones, Paiva (recién ingresado) era una amenaza aérea, Gil ya no erraba en los pases, Falcón subía hasta tres cuartos de cancha, Palacios y Pavez llegaban hasta el fondo, y así podemos continuar. Una cosa era clara: La U y un huracán del que no podía salir.

Castellón tenía que lucirse, pero entre él y Ojeda casi nos condoreamos feo, un gol estilo los tres chiflados que no se dio. Por suerte, el espigado arquero azul aprendió, ya que el colo Gil intentó, por mérito propio, sorprender con un tiro libre desde la izquierda, y una mano providencial para dejar el arco en cero. El ataque incesante de los albos seguía, y así los remates de Paiva desviados en la pierna de Calderón y en un rebote de Hormazábal. Acto seguido, tiro de esquina y gol de Colo Colo. Caras largas pusimos todos, pero sólo un susto, ya que el gol fue anulado por mano de Pavez. Así y todo, la U no encontraba la salida, entonces el DT ingresa a Ignacio Tapia: Capítulo aparte, como un jugador irregular y mediocre creció con este DT, se afirmó o se avispó, nadie sabe. Lo cierto es que, con el ingreso del zaguero azul, la U se afirmó al medio, y la U empezó a jugar a salir con balones en profundidad y aprovechando la contra o las salidas dubitativas. Leandro seguía intentando, Pons era sólo aguantar, Assadi tenía que proyectarse y ahí los laterales ayudaban, con Castro intentando dar energía a los suyos y rematando al arco (Morales había salido porque no se podía las piernas). La entrada del Tucu Sepúlveda marco presencia en el medio, aguantando balones y recibiendo un duro golpe de la joya alba, extendiendo más aun el final de partido y elevando la agonía del hincha, que sólo esperaba el final de partido. La U aguantaba y Colo Colo ya sentía el trajín del partido, sólo era cosa de esperar, pero se sucedían las llegadas y los errores en ambos equipos. Un error y adiós.

Son las 20:00, quedan 2 minutos, llegamos a los 100 en total y quedaban dos, me comía las uñas, en tribuna los azules que se disfrazaron de astutos estaban prontos a explotar, quedaba nada, pero el temor se respiraba en varias partes, casas, apartamentos, comunas, mar, cordillera, etcétera. Pero nada, el reloj parecía detenerse. Hasta que llegó el momento, minuto 102, Cabero pide la pelota y Poblete con Zaldivia saltan, el Chelo se levanta del banco y sale a festejar como uno más. Lo habíamos conseguido, se había acabado el embrujo, se terminaba la racha, el llanto y frustración pasaban a ser alegría, emoción y llanto. Los jugadores azules eufóricos no lo podían creer, terminaba la maldición del Monumental y la U ganaba luego de 23 años, una deuda que desde Rivarola y Arílson no se rompía. Y si bien la U celebraba y festejaba en terreno del rival, la hinchada colo colina estuvo a la altura, no transgredió ni violentó dentro del recinto, la verdad es que se comportaron como se debía, no así un señor que en tribuna agredió a un niño de 12 años, el que ya fue condenado en las redes sociales, y lo último es que su empresa lo suspendió temporalmente por su actitud. Aún así, un clásico tranquilo, donde las puteadas fueron algo pasajero, y la U supo imponerse, jugando con el alma, con el corazón, todos remando hacia un objetivo claro: La victoria y romper con el maleficio.

Pero la verdad es que no fue solo un triunfo azul, también fue un triunfo contras las autoridades y delegados municipales: Si usted recuerda, Colo Colo aún no es castigado por los incidentes en el estadio Nacional y, además, el RNH no fue aplicado (por tiempo según Stöhwing) a la hinchada, en contraposición a lo que Manuel Monsalve comentaba el viernes en los medios. También fue victoria desde las casas de apuesta, muchas tenían a Vidal con tarjeta, pateando un penal, marcando de cabeza y un montón de otras cosas que sólo favorecían al archirrival. La victoria también acalló al arbitraje, porque los groseros errores, sobre todo en el incidente entre Falcón y Hormazábal, no pasaron desapercibidos en los audios liberados del VAR. Pero más importante aún, es que la U con este triunfo derroto a los flaites, que esperaban violencia en todo sentido, que la iban a buscar si el albo estuviese arriba en el marcador, y en los medios de prensa que salían con sus clásicos afiches preclásicos para avivar el ambiente o provocar sensibilidad en algunos fanáticos del león. Sin ir más lejos, algunas personas en Twitter (periodistas hinchas de Colo Colo) cargaban con lienzos violentos, burlas entre quedar cesante o que la U gane en el Monumental, que a los hinchas de la U los tengo bailando así, que si ganamos una copa o que no podemos celebrar en plaza Italia (siendo que algunos celebraron una promoción y la salvación de esta) o que nosotros no delinquimos, mientras varios de ellos robaban micros en el sector sur capitalino o amenazan con matar si no le gana a su hijo.

Debemos rescatar lo bonito que fue ver algunas imágenes de nuestro equipo y los jugadores, como el inicio del banderazo, con familias apoyando en tranquilidad, el niño que Fabián sostuvo en brazos durante los incidentes, la calma en los entrenamientos de la semana, la seguridad y decisión del DT en las conferencias, y la gallardía de Marcelo Díaz y el temple de Leandro Fernández, la seguridad que Zaldivia, la convicción del Shelo Morales, el aplomo de Calderón y cuantos más referentes que deseaban esta victoria, sin un rostro claro pero determinados en salir a ganar como sea, jugando bien o mal. El Hincha de la U podrá disfrutar de días o semanas tranquilos, el camino se ve hermoso, la cima está allí, queda mucho camino, debemos ser profesionales, cuidarnos las espaldas, prestar atención a las jugadas y salir a ganar como si fuese una final cada duelo, con titulares o alternativos, cada jugador deberá poner su cuota en cancha y en el marcador. La dirigencia está convencida que este DT era el indicado y lo está demostrando, pero nada está escrito todavía. Los hinchas debemos apoyar al león en cada viaje, en cada estadio, darles el aguante en cada hotel de cada ciudad, donde sea que juegue el romántico viajero ahí estaremos, y si un par de bobitos irrumpe la calma, no tener miedo a confrontarlos y echarlos, porque la U debe ser familia, debe ser hinchada, que Los De Abajo vuelvan a ser como antes, que su grito y apoyo se sienta cuando tiemblan las paredes. En fin, que volvamos a ser lo que fuimos antes, que podamos pelear el título y que se den las alegrías que tanto añoramos. Y cerremos esta nota con Marcelo Díaz y su grito de guerra en el Monumental.

“La gente nos va a reputear. Aguantemos las puteadas, juguemos con el corazón. Juguemos con el alma, dejemos la vida dentro de la cancha. Que no nos falte huevos. Que no nos falte corazón. Vamos a disfrutar y ser felices. Vamos juntos, hermanos”.

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