Joya Osorio: ¿Por qué amamos tanto al cabro?

En el día donde Leonel nos dejó, para encontrarse con su amigo Campos, un joven asombra en la precordillera. Tocado por la mano del extremo azul, tal vez, ese día su cuerpo y alma se adentraron en la sangre del juvenil, hijo de Hijuelas, que demuestra madurez y actuar.

Este sábado nos dejaba Leonel Sánchez, ídolo y referente azul, goleador de un mundial, y una leyenda de la U, que trasciende décadas y tiempos. La historia hará de su gloria y fama, un recuerdo imborrable en la camaradería bullanguera. Pero, al mismo tiempo que nuestro rey azul nos dejaba, un joven de 18 años iba con el primer equipo a lo alto de Santiago. De una forma peculiar, un spot publicitario mostraba a Leonel tocando la mano de un juvenil, un niño de apellido Osorio y nombre Darío. Casualidad o no, esa tarde jugaría otra vez un clásico, esta vez con el archirrival universitario. Los cruzados ganaban cómodamente, y fue que nuestro Darío entro en el segundo tiempo. Se asoció con su amigo Assadi, comprendió con Ronnie una pared y gol pegado al palo, colaboró con Poblete, ayudó a Castro y, dentro de lo simple del lenguaje, deslumbro y cumplió. Figura que los relatores enaltecieron.

El hincha furibundo clamo minutos y los tuvo, el racional pidió explicaciones, los reporteros tomaban fotos y el antojo se paró frente a todos. Una nueva joya, nacida en la U, hizo lo que debía hacer, jugo como debía jugar, y plantó cara la lucha por la titularidad. Curioso, el gol fue con la zurda, la misma de Leonel. Extraño, lleva dos partidos y dos goles. No es azar el estar allí, metido en el área, moviéndose como serpiente. La estatura ayuda también, pero su magia está en los pies.

Las redes sociales ardieron, no hay foto de Darío Esteban con algo azul: Camisetas, ídolos, canteranos de antaño, profesores, entrenadores, etcétera. Pero es que el 24 de los azules ya encandila. Sólo espero que no se pierda como otros, que vea a sus ídolos ser grandes y el lo consiga, que juegue con la U en el pecho, que vaya más allá del horizonte y grite por Chile, porque el país lo necesita, y seleccionado será sin dudas.

Es de esperar que la cantera aparezca, que los de más abajo enseñen los valores y ética que esta U no tiene, que carece. Hay esperanza, luz al final del túnel, el tesoro encontrado, el talismán salvador. Y así sumar más canteranos, en un año record (7 los que han jugado) ¿Era mucho pedir lo que era evidente, o había que sacar la cubierta que nos cegaba? Una cosa es clara: La cantera pide a gritos jugar, fundamentos hay de sobra, amor por la U bastante.

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