Santo Larrivey: Ese Huevito ahora quiere sal

Una semana dulce por donde se mire, y otra semana donde se vislumbra algo que jamás en este campeonato vimos: Ilusión. Pero relajemos el cuerpo, paremos la máquina y sentemos cabeza. Esto no ha terminado, y la pesadilla administrativa sigue condenando a la U.

Como es costumbre, se iniciaba la semana con las ya tradicionales plegarias, oraciones y rezos, para que la U se permita hacer, al menos, con 3 puntos. Pero la tarea no era fácil, al frente se venían dos cuadros que, si bien no registraban victorias, contra los grandes hacen la gracia y juegan como si fuesen el mejor equipo del continente. Pero la historia cambió y para bien. La Universidad de Chile sacó adelante la tarea y cumplió el objetivo, resultadista o no, se consiguieron victorias en ambos duelos. Algo que, en todo caso, ya vivimos antes.

Melipilla fue un potro duro de domar, nos acorraló y jugo con agresividad, nos comía las bandas, y ya entrando en tierra derecha, dos travesaños nos salvaron de lo que podía ser otra noche de esas. Por fortuna, pero más con solvencia, un santo Larrivey puso la pelota donde debe estar: al fondo del arco. El Joaco, de ojitos hermosos y cuerpo divino, arregla el despelote del equipo con lo que mejor sabe hacer: goles. Goles son amores, y vaya que sí.

Y así mismo repetiría el gigantón azul en tierras curicanas, frente al cuadro del Maule. Un partido en una cancha complicada, con lluvia incluida, que a ratos hizo pesar la camiseta. Aránguiz torcido, Rocky temerario, y Coniglio nos vacunó. Pero aparecieron ellos, los que corren, participan, guapean y meten. Lobos y Larrivey. Ojito con esta dupla. Ya no sorprende que ambos se confabulen en el campo y saquen de las tinieblas al plantel. Y a Valencia, ese huevito que antes estaba recocido, ahora quiere sal… salir de las sombras para ir a por el título o regresar a las inferiores, dado que Sartor, por fin, se pondrá a trabajar ¡Aleluya!

Sobre de Paul: Un arquero debe tener seguridad y firmeza en el arco, templanza y carácter si quiere ser capitán, pero sobre todo temperamento. Y eso al Tuto se le escapó. Un comportamiento que puede costarle caro. Esperemos que haya aprendido la lección.

Finalicemos esta semana con más alegrías, se acaba Julio, y el hincha de la U quiere tres cosas: Ganar como sea, renovar a Larrivey, que llegue el DT y tiremos para arriba. Hoy más que nunca hay que gritar, saltar, y llorar. Se viene Ñublense, y luego Católica. Vamos la U.

Por Felipe Espinosa Diaz

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